Soñando.
Una alfombra suave
de tréboles y alelíes,
recibía tu espalda,
bañada en sudor lujurioso.
La candidez se extinguió;
los montes deseados,
ávidos de conquista,
se ofrecieron rendidos,
al placer extremo.
Un gemido trémulo, telúrico,
recorrió tu anatomía;
afloró la humedad,
extasiada de olores mágicos,
Como un elixir de los Dioses,
Brotó desbordado de éxtasis,
Humedeciendo mis labios,
Por un instante, un segundo,
El paraíso vino a mí, sosegado.
Despierta amor, despierta,
Es hora de volver al trabajo.
31
0
Mais como isto
Ver também
Escritas.org